Registros Akáshicos

Publicado el 5 de junio de 2026, 13:18

Existe mucha controversia en torno a los Registros Akáshicos. Yo, como maestra, inicié a personas en los niveles 1 y 2. Sin embargo, con el tiempo comprendí que tengo mi propia forma de trabajar y no quise seguir enseñando algo tan personal. Me resultaba imposible transmitir exactamente cómo realizo yo las lecturas.

Por ejemplo, hay tres preguntas muy habituales que no resuenan conmigo. Muchas personas quieren saber quiénes son sus guías, cuál es su propósito de vida o cuáles son sus dones. En mi opinión, para recibir ese tipo de respuestas de una manera verdaderamente útil es necesario haber recorrido previamente un camino que te prepare para comprenderlas e integrarlas.

¿De qué sirve que te digan que tu propósito de vida es ayudar a personas mayores si, en este momento, todavía estás intentando aclarar aspectos importantes de tu vida, te sientes confundido o estás buscando tu dirección?

El tema de los guías merece un artículo aparte, porque tengo una visión muy personal al respecto. Y en cuanto a los dones, sucede algo parecido. Si te dicen, por ejemplo, que tu don es sanar a los demás, esa información puede llegar a ser contraproducente. Puede hacer que te centres exclusivamente en eso cuando, quizás, antes de llegar a ese punto, necesitas dar pasos mucho más sencillos y necesarios para tu evolución.

¿Cómo vivo yo las lecturas?

Para empezar, cada lectura es bellísima, porque contacto directamente con tu alma. Y todas las almas son maravillosas.

La información que recibo no proviene de un guía concreto, aunque en ocasiones percibo la presencia de un ser querido que ya no está aquí. Yo soy médium emocional. Por ello, no suelo ver a las personas fallecidas con la apariencia que tenían en vida ni conozco necesariamente sus nombres. Lo que percibo es su esencia, su forma de ser, aquello que les caracterizaba cuando estaban aquí. Y, a través de esa descripción, las personas suelen reconocer a su ser querido.

A veces puede tratarse de alguien a quien no conociste o a quien no logras identificar. Pero eso no es lo más importante. Lo verdaderamente importante es el mensaje que esa presencia transmite desde el amor.

También considero fundamental que la persona que recibe la lectura no se limite a escuchar la información y dejarla ahí. Evidentemente, cada uno es libre de hacer lo que desee con lo recibido. Yo no voy a comprobar después si alguien ha seguido o no las sugerencias que han surgido durante la sesión.

Sin embargo, he observado que cuando una persona pone en práctica esas recomendaciones, le resulta mucho más fácil avanzar en aquello que se le ha mostrado. La apertura de registros actúa como un impulso, una ayuda que facilita el proceso.

Cuando abrimos los registros se movilizan energías. Siempre con una intención positiva. Y si trabajas aquello que se te ha sugerido, pueden producirse cambios importantes en tu vida. Yo misma he sido testigo de transformaciones sorprendentes, incluso a nivel físico. Pero ese no es el objetivo de las lecturas ni tampoco lo más habitual.

Esta es la manera en que vivo mis sesiones. Disfruto profundamente de cada una de ellas y ninguna es igual a otra. Porque cada alma que llega a mí posee una belleza única y una historia irrepetible.

Si te sientes cómodo con esta forma de experimentar los Registros Akáshicos, puedes ponerte en contacto conmigo. Estaré encantada de acompañarte en este camino.